Una mirada de la adolescencia desde la neurociencia. Por Mg. Carlos Garrido Quintanilla

Si analizamos los cambios constantes de información y la necesidad del pensamiento complejo y sistémico, vemos que esta sociedad de la información o postmoderna nos exige sumergirnos en diferentes ñambitos del conocimiento, unificando criterios de diferentes miradas del mundo científico, de manera de tributar de forma eficiente a la demanda de un enfoque multidimensional, ya que nuestra educación sigue estando dividida en materias, que se basan en escasos conceptos fundamentales, lo que imposibilita la dinámica del saber y la comprensión de sistemas. La educación enseña usualmente fotos estáticas del mundo real, pero los problemas del mundo son dinámicos. (1)

Para preparar a los alumnos en esta dinámica es necesario resignificar la pedagogía como ciencia y dialogar con ciencias complementarias de manera transdisciplinaria, de manera de poder apoyarnos en la integración de nuevas teorías y ciencias que estuvieron por muchos años relegadas en el plano científico y de la salud.

La neurociencia es una de estas disciplinas que nace del constructo de diferentes enfoques dando sustento científico a nuestro quehacer pedagógico. Desde el punto de vista del desarrollo humano, esta ciencia se encarga del estudio del sistema nervioso, el funcionamiento del cerebro y su desarrollo a lo largo de la vida permitiendo entender cómo el cerebro produce la marcada individualidad de la acción humana del comportamiento. (2)

Si contextualizamos estas ideas, es de interés común hoy en día la problemática educacional que vive nuestro país, entre reformas, problemas presupuestarios y debates casuísticos de educación que proyectan una crisis social evidente. Resulta natural escuchar a expertos y gente del medio político, social o empresarial la constante repetición del concepto de calidad de la educación, asumiendo que tal concepto fuese el mismo para todos, entendiendo que es imposible dar una definición universal de calidad o de lo que se pretende hoy en día como médula de nuestro Sistema Educacional, ya que no se trabaja como un sistema ni tampoco coordina holísticamente como una médula espinal.

Día a día somos testigos pasivos que las grandes reformas no nacen de académicos o de aquellos que están ligados al “mundo empresarial de la educación”, sino de los mismos estudiantes y adolescentes que están insertos en los movimientos sociales y aprecian de manera más exacta lo que la sociedad les está demandando aun sin tener las ideas claras de la teoría Educacional (3), pero pese a esto, si vivencian la exclusión silenciosa que muchas veces se esconde en discursos neoconservadores. (4)

Resulta paradójico que los alumnos hayan reaccionado a esta crisis educativa, ya que la adolescencia fue considerada por mucho tiempo como una prolongación de la primera infancia y a la vez como un cerebro adulto defectuoso en constante búsqueda de identidad, otros autores indicaban que este periodo nos recordaba etapas menos civilizadas del desarrollo humano en donde la problemática constante era algo normal. Hoy sabemos y experimentamos en nuestra práctica que los adolescentes presentan pautas comportamentales difícil de entender según la lógica de nosotros los adultos, es por esta razón que los aportes de la neurociencia a la educación nos ayudan a entender esta compleja transición y proceso neuromadurativo.

Principales aportes de la neurociencia al estudio adolescente:

-El sistema de recompensa cerebral presenta una serie de cambios los cuales responden a estímulos que no habían sido placenteros en la niñez, razón por la cual la recompensa y los acontecimientos que implican riesgos son más valorados en esta etapa que en etapa adulta.

-La estructura de unión entre los hemisferios cerebrales (cuerpo calloso) presenta un aumento en estructura y función debido a la mayor mielinización , permitiendo una mirada más holística y rápida de la información obtenida. (Pujol, et al, 1993).

-El cerebro en la adolescencia sigue una dinámica de aumento y poda sináptica continua, en donde se activaran circuitos que son más funcionales y se modifican las proporciones de sustancia gris y blanca (selección natural), de ahí la importancia de los estímulos y las experiencias vividas durante este periodo sensible y adaptable (Giedd, 2004). Asociado a esto están las investigaciones asociadas a la epigenética y el ambioma las que indican la aparición de enfermedades mentales que comienzan en la adolescencia pero se manifiestan en etapa adulta en problemas de apego y trastornos de la personalidad. (Fonagy, 2010)

– La idea que el cerebro adolescente está en una constante reestructuración se manifiesta en la maduración de la corteza prefrontal , ya que se presentan importantes cambios subcorticales siendo más lentos en los corticofrontales, esto pondría de manifiesto la incoherencia existente entre las importantes decisiones que el alumno tiene que tomar al momento de ingresar a la Universidad y la poca asertividad de estas, debido a la baja maduración de las zonas cerebrales relacionadas con las tomas de decisiones, el comportamiento y la conciencia (5), evitando que los jóvenes se involucren exitosamente en las conductas sociales, productivas y laborales. (Lezak, Howieson, & D.W., 2004). Esto avala los datos entregados por la OCDE en el 2012, el cual indica que la mitad quienes se matriculan en la educación superior no concluye el programa académico validando la idea de la anacrónia existente entre la edad cronológica y la edad neuromadurativa del estudiante.

Datos como los nombrados anteriormente como los relacionados con los factores hormonales, el sueño, la alimentación y la motricidad permiten orientar nuestra labor docente resultando lógico asumir como educadores el estudio cerebral y a la vez podrían dar un fundamento mas sólido a los requerimientos que los mismos estudiantes están realizando en la actualidad (Jensen , 2005) en donde replanteen el derecho de educarse ante la escolarización actual que se realiza en nuestro país, recordando la industrialización de tiempos pasados.

El estudio neurofisiológico no juega un papel contradictorio con nuestras prácticas pedagógicas actuales y concepciones de aprendizaje, sino que, complementa y apoya la didáctica y la gestión emocional de los maestros, teniendo en cuenta un fundamento científico necesario para la correcta estimulación en armonía con los estadios del desarrollo cerebral, contribuyendo al bienestar humano por medio de mejoras en la calidad de vida durante todo el ciclo vital (6), fundamentando la función humana de la pedagogía y la individualidad bioloógica en donde la actividad mental y neuronal son complementos que constantemente interactúan para reconfigurar al ser humano,(7) basándose en una mirada cognitiva y social del desarrollo con el complemento biológico que facilita la construcción del conocimiento. (8)

A manera de conclusión recordar que el Ser humano se construye en la dinámica del vivir y que nuestro cerebro ha sido desde siempre un órgano con infinita complejidad (9) en donde su estudio ha sido uno de los mayores potenciadores de la actividad mental, permitiendo conocer (10) y sociabilizar con el medio, en donde tal como señala Morín, “el ser humano completo se pone de manifiesto en y por la cultura, y ésta depende a su vez del cerebro humano”.

_____________________________

(1) FORRESTER, Jay, (1992) La Dinámica de Sistemas y el Aprendizaje del Alumno en la educación escolar. Cambridge, USA.

(2) KANDEL, E., J. SCHWARTZ y TH. JESSELL. (1997). Neurociencia y conducta. Madrid: Prentice Hall.

(3) REDONDO, J. (et.al, 2004). Equidad y calidad de la educación en Chile. Santiago: LOM ediciones.

(4) TEDESCO, Juan Carlos. (2000). Educar en la Sociedad del Conocimiento. Fondo de Cultura Económica. México.

(5) SIACHEVSKY A. (2007). La neuroética: ¿un neologismo infundado o una nueva disciplina? Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría

(6) Vincent JD. Ethics and neurosciences. Paris: Unesco; 1995.
(7) FLORES O, (1995) Hacia una pedagogía del conocimiento. Colombia. McGraw Hill.
(8) RIVIERE, A y NUÑEZ, M., La mirada mental, Argentina: Aique.
(9) Martínez, M. (1987). Implicaciones de la Neurociencia para la Creatividad y el Autoaprendizaje. Anthropos, 14, pg 95-124
(10) SALAZAR Susan,(2005) El aporte de la neurociencia para la formación docente. San José, Costa Rica.

BIBLIOGRAFIA

Fonagy, P., Leigh, T., Steele, M., Steele, H., Kennedy, R., Mattoon, G., Target, M., & Gerber, A. (1996). The relation of attachment status, psychiatric classification, and response to psychotherapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 64, 22-31.

Giedd JN. Structural magnetic resonance imaging of the adolescent brain. Ann N YAcad Sci 2004; 1021: 77-85.

Pujol, J., Vendrell, P., Junque, C., Marti-Vilalta, J.L., Capdevila, A. (1993). When does human brain development end? Evidence of cor-pus callosum growth up to adulthood. Annals of Neurology 34, 71–75.

Siachevsky A, Pérez C, Silva J, Orellana G, Panafeta ML, Alegría P, Peña M. Cortex prefrontal y trastornos del comportamiento: Modelos explicativos y métodos de evaluación. Rev Chil Neuro-Psiquiatría 2005; 43:

Lezak, M.D., Howieson, D. B.,&Loring, D.W. (2004).Neuropsychological assessment (4a.ed.).New York: Oxford University Press

Jensen, E. (2000a). Brain-Based Learning: A Reality Check. Educational Leadership 57. 7: 76-80.

http://www.educoea.org/portal/la_educacion_digital/laeducacion_143/articles/neuroeducaci on.pdf 1” Neuroeducación. uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano” Anna Lucia Campos